Hoy 8 de marzo, con motivo del día internacional de las mujeres trabajadoras, queremos rendir un  pequeño homenaje a todas las mujeres que, a lo largo de la historia, han luchado por la construcción de una sociedad más justa e igualitaria.

Un homenaje a las trabajadoras textiles de la fábrica Cotton de Nueva York que, en el año 1908, murieron calcinadas por defender sus derechos laborales; a las 15.000 obreras que, medio siglo más tarde, marcharon por esta misma ciudad al grito de “pan y rosas”; a las mineras, las campesinas, las maquiladoras, las amas de casa y a todas aquellas mujeres que han hecho de sus vidas un ejercicio de lucha contra una doble opresión: la de género y la de clase social.

Con estas líneas pretendemos recordar a las innumerables protagonistas anónimas de la historia que nos constituye y, concretamente, a les Jaqueteres de Benimaclet (Valencia). Mujeres que, durante la posguerra, dejaron el colegio para dedicarse a coser chaquetas. El suyo era un trabajo a domicilio, enmarcado dentro de la economía sumergida y, por tanto, sometido a la precariedad derivada de la falta de regulación política, económica y social. Trabajo no sólo negado (“ellas no trabajaban”) sino sumergido en la invisibilidad.

Muchas de ellas nos ofrecieron generosamente sus palabras y recuerdos y, a partir de sus memorias, hicieron visible su protagonismo en el desarrollo de la industria textil valenciana reivindicando el papel de las mujeres como sujetos activos en el devenir histórico.

Que estas historias vividas en femenino nos recuerden el origen de la celebración del 8 de marzo y nos empujen a seguir construyendo un mundo más justo.